Propagación mundial de la pandemia de COVID-19
2020–2022
El evento en detalle
Numerosos gobiernos decretaron cuarentenas, restricciones a la movilidad, cierres de establecimientos y aislamientos con el fin de limitar la expansión de la pandemia de COVID-19.
Cada gobierno nacional o regional adoptó restricciones diferentes y fue modulando su severidad a lo largo del tiempo. Los más extremos impusieron el cierre de todos los establecimientos no esenciales y de todos los medios de transporte, confinando a los ciudadanos en sus hogares salvo para realizar trabajos esenciales y adquirir necesidades básicas (alimentos, medicinas, etc.).
La primera cuarentena por la pandemia de COVID-19 comenzó el 23 de enero de 2020 en la República Popular China, cuando el gobierno ordenó el encierro de la provincia de Hubei, que incluía a Wuhan, ciudad en donde se detectó por vez primera el virus SARS-CoV-2 que origina la enfermedad.
Las medidas enclaustraron a más de la mitad de la población mundial y provocaron que muchas empresas y organizaciones de todo tipo redujeran su actividad habitual, trabajasen en condiciones restringidas e incluso cesasen temporal o definitivamente sus actividades, especialmente en el caso de restaurantes, bares, centros educativos, centros comerciales, cines, negocios minoristas y toda actividad o evento que implique aglomeraciones. Esto causó un gran impacto socioeconómico en gran parte del mundo, incluyendo un fuerte aumento del desempleo, un incremento de la pobreza y la desigualdad económica así como de los casos de ansiedad, depresión, sobredosis de drogas y retraso en el aprendizaje escolar. Los confinamientos supusieron también un recorte de libertades para los ciudadanos afectados y condujeron a numerosas protestas. El confinamiento redujo también el consumo de petróleo así como las emisiones de dióxido de nitrógeno. A 2025, la comunidad científica no ha alcanzado un consenso sobre si el beneficio médico de los confinamientos compensó el coste que indujeron en la sociedad.
