Guerras de independencia hispanoamericanas
1810–1825
El evento en detalle
Las guerras de independencia hispanoamericanas fueron una serie de conflictos armados ocurridos a principios del siglo XIX, entre los años 1809 y 1829, que afectaron a todo el Imperio español y en los cuales se enfrentaron el bando a favor de mantener la autoridad de la Monarquía española, que fue derrotado y se conocería más tarde como «realista» o «virreinal», contra el bando a favor de la independencia o secesión de nuevos estados americanos, que triunfó y fue denominado posteriormente «revolucionario» o «patriota». Estos conflictos son considerados también guerras civiles y una combinación de diversos conflictos, tanto locales como globales.
En 1808, el emperador francés Napoleón Bonaparte en el curso de su estrategia de Bloqueo Continental contra el Reino Unido, forzó a los reyes españoles a renunciar a los derechos sobre la Corona española en las abdicaciones de Bayona (Francia) e impuso el Estatuto de Bayona y a su hermano José I como rey de España. Estos sucesos, que terminaron con el Antiguo Régimen, fueron considerados ilegítimos por los españoles europeos y americanos y condujeron a un vacío de poder. La guerra de sucesión española en el XVIII hizo descender al Imperio español a una potencia global de segundo orden pasando de la dinastía de los Austrias a los Borbones aunque mantuvo la mayor parte de sus posesiones teritoriales. La abdicación de los Borbones en la dinastía Bonaparte también buscó preservar la integridad del imperio; sin embargo, la España napoleónica fue finalmente derrotada en la guerra de la Independencia española.
La revolución liberal en América y en España contra Bonaparte, apoyadas por el Imperio británico, llevó también a un enfrentamiento de alcance continental entre los nuevos sujetos soberanos, las cortes de Cádiz y las juntas americanas. Napoleón fue derrotado en Europa y en 1814 firmó el tratado de Valençay con Fernando VII por el cual este recupera su antiguo derecho al trono de España, restaura el absolutismo y reprime a los liberales españoles, pero no consiguió derrotar a los revolucionarios americanos, que recibieron el apoyo británico. En 1820, el pronunciamiento liberal de Riego en Cádiz contra el trono absoluto acabó con el soporte militar de la metrópoli y se desmoronó la resistencia española en América. Los revolucionarios americanos consiguieron sus principales victorias militares, consolidaron su independencia y obtuvieron el reconocimiento del imperio portugués, el Reino Unido y los Estados Unidos. En 1836, una década después de la caída de los últimos bastiones, España renunció y acordó a partir de entonces sucesivos tratados de Paz con los nuevos estados independientes.
