Fin de la segunda guerra púnica
201 a. C.

El evento en detalle
La segunda guerra púnica (218 a 201 a. C.) fue el segundo gran enfrentamiento militar entre las dos potencias que dominaban en el siglo III a. C. el Mediterráneo occidental: Roma y Cartago. La contienda se suele datar desde el año 218 a. C., –fecha de la declaración de guerra de Roma tras la destrucción de Sagunto–,hasta el 201 a. C. en el que Aníbal y Escipión el Africano acordaron las condiciones de la rendición de Cartago. Durante 17 años, ambos estados lucharon por la supremacía, principalmente en Italia e Iberia, pero también en las islas de Sicilia y Cerdeña y, hacia el final de la guerra, en el norte de África. Tras inmensas pérdidas materiales y humanas en ambos bandos, los cartagineses fueron derrotados una vez más. Macedonia, Siracusa y varios reinos númidas se vieron involucrados en el conflicto, y fuerzas íberas y galas lucharon en ambos bandos. Hubo tres principales teatros de operaciones militares durante la guerra: Italia, donde Aníbal derrotó repetidamente a las legiones romanas, con campañas secundarias ocasionales en Sicilia, Cerdeña y Grecia; Iberia, donde Asdrúbal, hermano menor de Aníbal, defendió las ciudades coloniales cartaginesas con resultados desiguales antes de trasladarse a Italia; y África, donde Roma finalmente ganó la guerra. Durante la segunda guerra púnica destacan las batallas de Cannas y Zama.
La primera guerra púnica terminó con una victoria romana en el año 241 a. C., tras 23 años de conflicto y enormes pérdidas en ambos bandos. Después de la guerra, Cartago expandió sus territorios en Iberia, donde en el año 219 a. C. un ejército cartaginés al mando de Aníbal asedió, capturó y saqueó la ciudad de Sagunto, aliada de Roma. En la primavera del 218 a. C., Roma declaró la guerra a Cartago, dando comienzo a la segunda guerra púnica. Ese mismo año, Aníbal sorprendió a los romanos marchando con su ejército por tierra desde Iberia, a través de la Galia y cruzando los Alpes hasta la Galia Cisalpina (actual norte de Italia). Reforzado por aliados galos, obtuvo aplastantes victorias sobre los romanos en las batallas de Trebia (218 a. C.) y del Lago Trasimeno (217 a. C.). Trasladándose al sur de Italia en el año 216 a. C., Aníbal derrotó nuevamente a los romanos en la batalla de Cannas, donde aniquiló al mayor ejército que Roma hubiera reunido jamás. Tras la muerte o captura de más de 120.000 soldados romanos en menos de tres años, muchos de los aliados italianos de Roma, en particular Capua, se pasaron al bando cartaginés, otorgando a Aníbal el control de gran parte del sur de Italia. Con la adhesión de Siracusa y Macedonia al bando cartaginés después de Cannas, el conflicto se extendió. Entre los años 215 y 210 a. C., los cartagineses intentaron conquistar Sicilia y Cerdeña, territorios bajo control romano, pero sin éxito. Los romanos tomaron medidas drásticas para reclutar nuevas legiones: alistaron esclavos, criminales y aquellos que no cumplían con los requisitos de propiedad habituales; esto aumentó considerablemente el número de hombres bajo sus armas. Durante la siguiente década, la guerra continuó en el sur de Italia, con los ejércitos romanos recuperando lentamente la mayoría de las ciudades italianas que se habían unido a Cartago.
Los romanos establecieron una cabeza de puente en el noreste de Iberia en el 218 a. C. que los cartagineses intentaron repetida e infructuosamente conquistar. En el 211 a. C., los romanos lanzaron una ofensiva en Iberia y sufrieron una grave derrota, pero mantuvieron su control sobre el noreste. En el 209 a. C., el nuevo comandante romano, Publio Escipión, capturó Cartago Nova, la principal base cartaginesa en la península. En el 208 a. C., Escipión derrotó a Asdrúbal, aunque este logró retirar la mayor parte de sus tropas a la Galia y luego a la Galia Cisalpina a principios del 207 a. C. Esta nueva invasión cartaginesa fue derrotada en la batalla del Metauro. En la batalla de Ilipa, en el 206 a. C., Escipión puso fin definitivamente a la presencia cartaginesa en Iberia.
Escipión invadió el África cartaginesa en el 204 a. C., obligando al Senado cartaginés a llamar al ejército de Aníbal de Italia. El enfrentamiento final de la guerra tuvo lugar entre los ejércitos de Escipión y Aníbal en Zama en el 202 a. C., resultando en la derrota de Aníbal y en la petición de paz por parte de Cartago. El tratado de paz impuesto por Roma despojó a Cartago de todos sus territorios de ultramar y de algunos de sus territorios africanos. Se impuso una indemnización de 10 000 talentos de plata a pagar en 50 años. Se prohibió a Cartago librar guerras fuera de África, y dentro de África solo con el permiso expreso de Roma. A partir de entonces, quedó claro que Cartago estaba políticamente subordinada a Roma. Roma utilizó la actividad militar cartaginesa contra los númidas como pretexto para declarar la guerra nuevamente en el 149 a. C., dando inicio a la tercera guerra púnica. En el 146 a. C., los romanos asaltaron la ciudad de Cartago, la saquearon, masacraron a la mayor parte de su población y la demolieron por completo.
